
Entrar a vivir de alquiler con las paredes mal: qué pedir al casero antes de pintar
Artículo del 30 de septiembre de 2026
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Septiembre es el mes de las llaves. Estudiantes que llegan a la zona universitaria, parejas que cambian de piso en Iturrama o en San Juan, gente que se viene a trabajar a Pamplona. Y muchos de esos pisos se entregan con las paredes tal como las dejó el inquilino anterior: marcas de muebles, agujeros de tacos, manchas junto a los interruptores y, a veces, una sombra oscura en el techo del baño.
La tentación es comprar pintura el primer fin de semana y dejarlo como nuevo. Se entiende, pero hacerlo así puede salir caro el día que te vayas. Antes de coger el rodillo conviene hacer tres cosas, y las tres tienen que quedar por escrito.
Lo primero: deja constancia del estado el mismo día de las llaves
Antes de meter una sola caja, recorre el piso con el móvil y haz fotos de cada pared, con buena luz y con la fecha guardada en el archivo. Primero un plano general de cada estancia y después los detalles: cada agujero, cada desconchón, cada mancha y cada cerco. Si hay humedad, fotografíala de cerca y de lejos, para que se vea dónde está.
Esas fotos no sirven de mucho guardadas en tu teléfono. Mándaselas al casero o a la inmobiliaria por correo o por WhatsApp, con un mensaje corto del tipo «así están las paredes al entrar». Así queda registrado qué se vio y cuándo. Si el contrato lleva un inventario o un anexo con el estado de la vivienda, pide que se anote: «paredes del salón y del dormitorio con marcas y agujeros», por ejemplo.
El motivo es sencillo. El Código Civil parte de que el inquilino recibió la vivienda en buen estado salvo que se pruebe lo contrario, y de que tiene que devolverla como la recibió, salvo el desgaste normal del uso. Si no puedes demostrar cómo estaban las paredes al entrar, al salir se dará por hecho que estaban bien.

Por qué pintar sin permiso se puede volver en tu contra
Muchos contratos de alquiler prohíben hacer obras o cambiar el color de las paredes sin consentimiento por escrito del propietario. Pintar no suele ser una obra en sentido estricto, pero si el contrato lo menciona y pintas sin avisar, al irte te pueden pedir que lo devuelvas a su color original y descontarlo de la fianza.
Aunque elijas el mismo blanco, hay otro riesgo: un trabajo mal rematado cuenta como daño. Gotas en el rodapié, cortes torcidos junto al techo o una mano de pintura sobre manchas sin tratar que vuelven a asomar al poco tiempo. Lo que hiciste con buena intención puede acabar en el apartado de desperfectos.
Y hay un tercer motivo, el más importante: si había una humedad o una grieta y la tapas con pintura, borras la prueba. Las reparaciones necesarias para que la vivienda esté en condiciones le corresponden al propietario; las pequeñas que salen del uso diario, al inquilino. Una mancha de humedad que nadie ha visto deja de existir en cuanto la pintas, hasta que vuelve.
Qué conviene acordar por escrito antes de pintar
Si el casero está de acuerdo en que se pinte, perfecto. Pero no basta con un «sí, sí, píntalo» en el rellano. Un correo o un mensaje en el que quede claro lo siguiente evita casi todas las discusiones posteriores:
- Quién lo hace y quién lo paga. Puede encargarlo el propietario, puedes hacerlo tú y descontarlo de alguna mensualidad, o puedes asumirlo tú porque te compensa. Las tres opciones son razonables; lo que no vale es que cada uno recuerde una distinta.
- El color exacto. No «un blanco», sino el nombre y la referencia de la carta de colores, o «el mismo blanco que tiene ahora». Si quieres un color, que el casero lo vea antes.
- Qué se pinta. Solo paredes, también techos, o también puertas y radiadores.
- Qué pasa al irte. Si el color se queda tal cual o si tendrás que devolverlo a blanco. Con un color suave es fácil que se quede; con un granate, casi seguro que no.
Si se pinta, que no sea encima de los problemas
Pintar bien un piso de alquiler no lleva más trabajo que pintar uno propio, pero sí obliga a no saltarse la preparación. Los agujeros se tapan con masilla, se lijan y se imprima el parche para que no quede una mancha mate. Las manchas de grasa de la cocina se lavan antes. Y la sombra del baño, si la hay, la tiene que ver el casero antes que el rodillo.
Si el piso está amueblado, piensa también en los muebles del propietario, que suelen estar en el inventario: hay que protegerlos o apartarlos, porque una gota de pintura en un sofá ajeno es otra conversación incómoda. En pintar pisos te contamos cómo lo organizamos nosotros, con el presupuesto por escrito y las partidas separadas, que es justo lo que le sirve a un casero para decidir si lo paga él.
Si el piso está en Barañáin o en la Cuenca
Lo que vemos en septiembre se repite en toda la comarca. En Barañáin hay muchos pisos de alquiler en bloques de los años sesenta y setenta, con gotelé y varias capas de pintura encima, y ahí un repaso por cuenta propia suele dejar más marcas de las que tapa. Si el casero te pide un presupuesto antes de decidir, llámanos y vamos a verlo. Y si te resulta más cómodo, mándanos antes por WhatsApp unas fotos de las paredes y te damos una primera idea.
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Vamos a verlo, lo medimos y te damos el precio por escrito en 24 horas.


