
Pintores económicos para restaurantes y bares
En hostelería, pintar mal sale carísimo: si no se desengrasa bien, la pintura se cae en meses y hay que repetir. Trabajamos de madrugada, con productos sin olor fuerte y acabados que se puedan limpiar a diario.
La grasa decide si la pintura aguanta
Un bar acumula una película de grasa que no se ve pero está, y no solo en la cocina: llega a la sala, a los techos y a la zona de barra. Si se pinta encima sin desengrasar, la pintura no agarra y a los pocos meses empieza a levantarse por zonas. Es el fallo más común en hostelería y el motivo por el que muchos hosteleros creen que pintar el local no sirve de nada. Sirve, si se hace el paso previo.
Por eso en un bar la partida de limpieza y desengrasado pesa más que en cualquier otro sitio, y en el presupuesto la damos separada para que se entienda qué se está pagando. Después va imprimación de agarre y un acabado lavable, que aguanta el trapo a diario sin que se marque. Cuesta algo más que pintar y ya, pero es la diferencia entre repintar cada año y olvidarse durante bastantes.
- Desengrasado a fondo antes de tocar la pintura, presupuestado aparte
- Protección de cámaras, cocina, tiradores, botellero y mobiliario
- Imprimación de agarre en las zonas que han cogido grasa
- Acabado lavable en sala, barra y zonas de roce
- Producto de bajo olor, para que no quede tufo al abrir
- Local recogido y en servicio a la hora de apertura
Qué pintamos en un bar o restaurante
En hostelería nos llaman sobre todo para:
- Sala y techos que se han ido oscureciendo sin que nadie lo note
- Zona de barra y respaldo de botellero, donde más se marca
- Cocina y office, con paredes que ya no salen limpias al fregarlas
- Aseos de clientes, que es lo que más se juzga de un bar
- Cambio de dueño o de nombre, con la sala que hay que dejar neutra
- Antes de la temporada fuerte o de fiestas, para tenerlo presentable
Entramos al cerrar y salimos antes de abrir
Antes de presupuestar se pasa la mano por las paredes altas. La grasa acumulada decide casi todo lo demás.
Vamos a verlo al cerrar
Nos pasamos a la hora que tú puedas, aunque sea de madrugada. Se mira la sala, la cocina y los aseos, y se pasa la mano por las paredes altas y por los techos, que es donde la grasa sorprende. De ahí sale cuánta limpieza previa hace falta.
Presupuestamos limpieza y pintura por separado
Son dos trabajos y conviene verlos separados. Si alguien te da un precio de pintar un bar sin mencionar el desengrasado, ese presupuesto está incompleto y lo vas a pagar dos veces.
Cuadramos la noche o el día de cierre
La mayoría de bares se resuelven trabajando entre el cierre y la apertura, o aprovechando el día de descanso semanal. Se decide qué zona se hace cada noche para que la sala esté siempre lista para el servicio siguiente.
Desengrasamos, imprimamos y pintamos
Primero limpieza con desengrasante y aclarado, y se deja secar. Después imprimación de agarre donde el soporte lo pide, y dos manos de acabado lavable. En cocina y office se usan productos pensados para soportar vapor y limpieza frecuente.
Ventilamos y dejamos en servicio
Se recoge todo, se ventila y se repasa que no quede olor. Un cliente que entra en un bar recién pintado y le huele a pintura no vuelve, así que esta parte no se descuida.
Qué encarece pintar hostelería
- Cuánta grasa hay acumulada. Es lo que decide el presupuesto de un bar. Un local de pocos años con buena campana necesita una limpieza normal. Uno con veinte años de cocina y sin extracción suficiente puede necesitar varias pasadas de desengrasante antes de que la pintura agarre. Se comprueba tocando la pared, y se hace en la visita.
- En qué franja se trabaja. De madrugada y en festivo hay recargo. Pero en hostelería cerrar un servicio de comidas o una noche de fin de semana cuesta bastante más que ese recargo, así que casi siempre compensa. Te damos las dos cifras y lo decides con tus números.
- La altura de sala y techos. Muchos bares del centro tienen techos altos, a veces con vigas o con instalaciones vistas. Pintar arriba lleva plataforma y protección de todo lo que cuelga, y suele ser la partida que no se espera nadie.
- Si entra la cocina. La cocina es la zona más lenta: más grasa, más obstáculos fijos, más protección y productos específicos. Se puede dejar fuera y hacer solo la sala, que es una forma perfectamente válida de ajustar el presupuesto si la cocina está aceptable.
- El acabado que aguanta el trapo. En sala y barra hace falta un acabado lavable, que cuesta más que una plástica normal. Es de los pocos sitios donde recomendamos no ahorrar: una pintura mate barata en la zona de barra se marca en semanas y hay que repintarla.
Pintores para bares y restaurantes: dudas frecuentes
Normalmente no. Se trabaja entre el cierre y la apertura, o en el día de descanso semanal, y se va por zonas. La sala se puede hacer en dos o tres noches sin perder ningún servicio. Si hay que meterse a fondo en la cocina, ahí sí conviene aprovechar un cierre por vacaciones, porque el desengrasado y el secado necesitan más horas seguidas de las que da una madrugada.
No si se usan los productos adecuados. Trabajamos con pinturas al agua de bajo olor y ventilamos antes de irnos. El olor fuerte viene de los esmaltes al disolvente, que en hostelería evitamos salvo en algún elemento metálico concreto, y esos se hacen en el momento del ciclo en que más margen de ventilación hay. Es una de las cosas que más nos preguntáis y con razón.
Casi siempre por lo mismo: se pintó sobre grasa. La película de grasa impide que la pintura agarre al soporte, y aunque al principio se vea bien, en unos meses empieza a levantarse en las zonas de más vapor. La solución no es una pintura más cara, es desengrasar bien y dar una imprimación de agarre antes. Si lo has repetido ya un par de veces, casi seguro es esto.
Depende mucho más de la grasa acumulada y de la altura que de los metros. Un local cuidado y de sala normal sale en cifras parecidas a las de un local comercial. Uno con cocina muy castigada y techos altos se va bastante por encima, y la diferencia está casi toda en la limpieza previa y en los medios de acceso. Vamos a verlo cuando cierres y te lo damos desglosado, sin coste.
Sí, y es una forma habitual de ajustar el gasto. La sala es lo que ve el cliente y lo que más rentabiliza el trabajo. La cocina se puede hacer más adelante, en un cierre por vacaciones, que además es cuando mejor se hace. Te damos el precio de las dos por separado y también junto, para que veas la diferencia antes de decidir.
Lo primero, comprobar el estado de la grasa y de la extracción, porque eso condiciona todo lo demás. Después, lo normal es desengrasar a fondo, tapar los anclajes de lo que se haya retirado y dar dos manos en blanco o en el color de tu imagen. Es un buen momento para hacerlo bien, porque el local está vacío y sin servicio: es el escenario más barato y más rápido que vas a tener.
¿Pintamos tu bar sin que pierdas un servicio?
Nos pasamos a la hora que cierres y te damos el presupuesto con la limpieza aparte.